Mi historia: desgarros retinianos en ambos ojos, vitrectomía, pérdida visual progresiva y una búsqueda de respuestas
Hola, mi nombre es Román, tengo 24 años y quiero compartir mi experiencia con la esperanza de encontrar a otras personas que hayan pasado por algo similar, intercambiar información y, quizás, encontrar alguna historia que me ayude a comprender mejor lo que me está sucediendo.
Hasta que comenzó todo esto, había tenido una visión excelente, sin necesidad de utilizar anteojos. No tengo diabetes ni recuerdo haber sufrido golpes o traumatismos oculares que pudieran explicar lo que me pasó.
Agosto de 2025: los primeros síntomas en el ojo derecho
Todo comenzó en agosto de 2025. Empecé a sentir una molestia leve en mi ojo derecho. Era una sensación de pesadez, como si tuviera algo pegado al ojo al abrirlo y cerrarlo, aunque no veía nada que pudiera explicarla.
Entre tres y cuatro días después, mientras iba al trabajo, empecé a notar algo extraño en mi visión: veía una especie de tela o cortina verdosa que se movía. Era móvil, pero cuando fijaba la mirada en un lugar, parecía volver a aparecer en la misma zona de mi campo visual.
Esperé aproximadamente un día y finalmente acudí de urgencia a un oftalmólogo. Durante la evaluación me informaron que tenía múltiples desgarros retinianos y que necesitaba tratamiento urgente con láser para intentar evitar que las lesiones progresaran a un desprendimiento de retina.
Al día siguiente me realizaron una fotocoagulación con láser retiniano para tratar los desgarros.
Los meses siguientes: inflamación, visión borrosa y una segunda cirugía
Después de la primera intervención, comencé nuevamente a ver borroso. Tenía dificultades para enfocar y había perdido mucha nitidez visual.
Cumplí con los controles oftalmológicos frecuentes que me indicaron. Durante esas revisiones, el médico observó una importante inflamación del vítreo y me informó que se había formado una membrana epirretiniana.
Aproximadamente dos meses después de la primera intervención, decidieron realizar una nueva cirugía: una vitrectomía en el ojo derecho. Durante el procedimiento detectaron que se había producido otro desgarro retiniano, por lo que también me realizaron tratamiento con láser.
La recuperación inicial parecía evolucionar según lo esperado. Me habían colocado gas intraocular y, a medida que la burbuja de gas disminuía y se reabsorbía, fui recuperando progresivamente la visión. Al principio, incluso llegué a ver bastante nítido.
Sin embargo, cuando el gas terminó de desaparecer, comencé a notar que mi visión se distorsionaba. En la zona central veía las cosas onduladas y deformadas, como si las líneas rectas se curvaran y los objetos perdieran su forma habitual.
Este tipo de distorsión visual se conoce como metamorfopsia. No sé si en mi caso se debe específicamente a una alteración de la mácula, aunque posteriornte los médicos me hablaron de cambios en esa zona.
La pupila dilatada y la inflamación persistente
Durante esa etapa también ocurrió algo que me llamó mucho la atención: mi pupila derecha dejó de contraerse normalmente y permaneció dilatada. Este fenómeno se denomina midriasis.
Me indicaron otras gotas para intentar contraerla y recuperar su tamaño habitual. Tuve que utilizarlas durante aproximadamente cinco o seis meses, hasta que finalmente la pupila volvió a la normalidad.
Además, me recetaron unas gotas llamadas Deltar para controlar la inflamación ocular. No tengo confirmado cuál es su principio activo, pero las utilicé siguiendo las indicaciones médicas.
Con el tiempo, la inflamación parecía persistir o reaparecer, por lo que continué necesitando tratamiento.
A pesar de las intervenciones y los tratamientos, nunca recuperé la visión que tenía antes.
Los médicos me explicaron que había quedado un engrosamiento de la retina y que también existían alteraciones en la mácula. Según me dijeron, estos cambios podían explicar parte de la distorsión visual y de la pérdida de nitidez.
Sin embargo, nunca llegué a comprender con claridad qué había provocado todo el proceso, por qué se había repetido la lesión retiniana ni por qué la inflamación continuaba apareciendo.
La búsqueda de respuestas en Buenos Aires
Ante la falta de explicaciones claras, decidí viajar a Buenos Aires para consultar en el Hospital Italiano.
Después de evaluarme, me explicaron que, en el ojo derecho, que había sufrido las complicaciones más importantes, ya se había realizado todo lo que consideraban posible desde el punto de vista quirúrgico y que el tratamiento recibido había sido adecuado.
También me explicaron que no siempre se logra determinar por qué ocurre una evolución de este tipo. Se mencionó la posibilidad de algún factor genético, aunque no recibí una confirmación concreta de que esa fuera la causa.
Además, consulté con un especialista en uveítis para investigar si podía existir una enfermedad inflamatoria ocular que explicara los episodios recurrentes. En aquella evaluación me dijeron que no encontraban signos de una enfermedad de ese tipo en ese momento.
Me fui de la consulta con algunas respuestas, pero también con muchas preguntas que seguían sin resolverse.
Nuevos desgarros en el ojo izquierdo
Durante la evaluación en Buenos Aires, también examinaron mi ojo izquierdo. Mediante un fondo de ojo detectaron pequeños desgarros en la retina y me indicaron que necesitaba tratamiento urgente con láser para tratar esas lesiones antes de que pudieran progresar.
Decidí realizarme el procedimiento en San Juan.
Sin embargo, poco tiempo después de esa intervención, comencé a notar un empeoramiento importante de la visión en mi ojo derecho, que ya se encontraba gravemente comprometido. Llegué a un punto en el que veía prácticamente todo blanco, sin poder distinguir las cosas con normalidad.
En los controles posteriores, expliqué reiteradamente lo que me estaba sucediendo. El médico aumentó la dosis de las gotas que utilizaba para controlar la inflamación. Poco a poco recuperé una pequeña parte de la visión, aunque nunca volví al nivel anterior.
No sé si ese empeoramiento estuvo relacionado con la cirugía del ojo izquierdo, con la inflamación del ojo derecho, con algún cambio en la retina o con otro proceso. No tengo una explicación que me permita comprender con certeza lo que ocurrió.
Mi situación actual
Actualmente, ambos ojos han necesitado intervenciones con láser en la retina y el ojo derecho también requirió una vitrectomía.
En el ojo derecho, el más comprometido, calculo que conservo alrededor de un 5-10 % de la visión. Este porcentaje es una estimación personal de lo que percibo, no una medición obtenida en un estudio. Mi visión es variable: hay momentos en los que noto alguna mejoría y otros en los que siento que vuelvo a empeorar.
El ojo izquierdo continúa bajo evaluación y también he empezado a notar dificultades para enfocar y una disminución progresiva de la calidad visual.
Además, estoy presentando signos que mis médicos relacionan con el desarrollo de cataratas, y me han comentado que posiblemente necesite nuevas intervenciones. Todavía debo confirmar cuáles serán las indicaciones y los procedimientos necesarios para cada ojo.
Lo que más me preocupa es que siento que mi visión continúa cambiando, pero no consigo entender por qué ni qué puedo hacer para detener ese deterioro.
Tengo muchas preguntas: ¿por qué aparecieron tantos desgarros retinianos?, ¿por qué se repitieron las lesiones en el ojo derecho?, ¿qué provocó la inflamación persistente?, ¿qué relación existe entre la inflamación, las alteraciones de la mácula y la pérdida visual?, ¿puede haber algún otro proceso que todavía no se haya identificado?
No sé si todas estas cosas están relacionadas o si son problemas diferentes que se fueron presentando a lo largo del tiempo.
Lo que significa vivir con esta incertidumbre
Todo esto me genera mucho miedo.
Es una sensación difícil de explicar: sentir que algo tan fundamental como la visión está cambiando y no tener una explicación clara ni saber cómo detenerlo.
A veces siento que cualquier cosa que hago podría afectar mis ojos o empeorar la inflamación. No sé si es así realmente, pero la incertidumbre hace que empiece a cuestionarme todo.
También aparece una sensación de soledad. Aunque los médicos me atienden y continúo buscando respuestas, es difícil transmitir lo que significa vivir con síntomas que cambian, sin saber si algo es esperable, si es una complicación o si requiere atención urgente.
Uno empieza a observarse constantemente, a tratar de reconocer sus propios síntomas y a preguntarse si lo que está sintiendo es normal. No siempre hay una respuesta clara.
Mi mayor miedo es despertarme un día y descubrir que el ojo con el que todavía puedo ver ha empeorado de repente, como me ocurrió anteriormente. Es vivir con la sensación de que, en cualquier momento, algo puede cambiar y que quizá no haya forma de recuperarlo.
No escribo esto para cuestionar a los profesionales que me atendieron ni para afirmar que exista una única explicación. Lo escribo porque sigo buscando respuestas, porque necesito comprender mejor lo que me pasa y porque me gustaría encontrar a otras personas que hayan atravesado una situación parecida.
¿Hay alguien que haya pasado por algo similar?
Me gustaría conocer experiencias de personas que hayan tenido:
- Múltiples desgarros retinianos o lesiones retinianas en ambos ojos.
- Inflamación vítrea persistente o recurrente después de una cirugía retiniana.
- Pérdida importante de visión después de una vitrectomía.
- Visión ondulada o deformación de las imágenes después de una cirugía ocular.
- Engrosamiento retiniano o alteraciones de la mácula que impidan recuperar la visión habitual.
- Dilatación pupilar persistente después de una intervención ocular.
- Empeoramiento visual cuyo origen no haya podido determinarse con claridad, incluso después de consultar con distintos especialistas.
Si alguien ha vivido algo parecido, ha recibido un diagnóstico que explique síntomas similares o conoce algún caso clínico que pueda orientarme, agradecería muchísimo que me lo compartiera.
Me interesa especialmente conocer cómo evolucionaron, qué estudios les realizaron, qué explicaciones encontraron y si lograron estabilizar su visión.
No espero que nadie me dé un diagnóstico por internet. Simplemente quiero conocer otras experiencias, aprender y encontrar información que pueda ayudarme a formular nuevas preguntas en mis próximas consultas.
A todas las personas que están pasando por problemas de visión, incertidumbre o miedo a perder la vista, les mando mucha fuerza.
Espero que Dios guíe sus caminos, les dé fortaleza y alivie sus cargas.
Un abrazo grande para todos.